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¿Cómo se gestionan los residuos sanitarios?

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Viernes, 17 Julio 2026 08:30 Escrito por

Las actividades de atención sanitaria son fundamentales ya que protegen y restauran la salud de las personas, pero generan gran cantidad de residuos.

Estos desechos son un riesgo potencial para la salud porque pueden contener microorganismos y sustancias peligrosas derivadas de los tratamientos, que pueden ser dañinos para los demás pacientes (en caso de hospitales, residencias, centros de día, …), para el personal sanitario, para el medioambiente y para la población en general. De ahí la importancia de una correcta gestión y control de estos residuos, desde que se generan hasta su tratamiento y disposición final.

¿Qué son los residuos sanitarios?

Las actividades de atención sanitaria son fundamentales para proteger y restaurar la salud de las personas, pero también generan una gran cantidad de residuos.

Los residuos sanitarios son aquellos que se generan como consecuencia de las actividades sanitarias, sociosanitarias, veterinarias, de investigación o de diagnóstico. Dentro de esta categoría se incluyen tanto residuos comunes similares a los domésticos como materiales que pueden contener microorganismos, sustancias químicas, medicamentos, elementos punzantes o componentes radiactivos.

Estos desechos pueden representar un riesgo para los pacientes, el personal sanitario, los profesionales encargados de su recogida y tratamiento, el medioambiente y la población en general. De ahí la importancia de realizar una correcta gestión y control desde el momento en que se generan hasta su tratamiento y eliminación final.

Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 85 % de los residuos generados por las actividades de atención sanitaria son desechos comunes no peligrosos, semejantes a los residuos domésticos. El 15 % restante se considera material peligroso que puede ser infeccioso, tóxico, químico o radiactivo.

 

residuos de comida y bebida en un hospital pendientes de tratar

 

¿Dónde se generan los residuos sanitarios?

Los residuos sanitarios pueden generarse en numerosos centros y establecimientos en los que se desarrollan actividades relacionadas con la salud humana o animal.

Proceden principalmente de:

  • Hospitales, clínicas y centros de salud.
  • Consultas médicas, odontológicas y de otros profesionales sanitarios.
  • Residencias de personas mayores y centros de día.
  • Centros sociosanitarios y asistenciales.
  • Laboratorios de análisis clínicos y de investigación.
  • Bancos de sangre y centros de donación.
  • Centros en los que se realizan autopsias o actividades forenses.
  • Clínicas y centros veterinarios.
  • Servicios de atención sanitaria domiciliaria.
  • Domicilios particulares en los que se realizan curas o se administran determinados tratamientos.

La generación de residuos sanitarios en los domicilios no se limita a situaciones excepcionales como una pandemia. También puede producirse por tratamientos con insulina, curas, administración de medicamentos, atención domiciliaria o cuidados de personas dependientes.

 

Tipos de residuos sanitarios

Para realizar una correcta gestión, los residuos sanitarios se clasifican en diferentes grupos atendiendo a su origen, sus características y su peligrosidad. Cada grupo requiere unas condiciones determinadas de separación, recogida, almacenamiento, transporte y tratamiento.

La clasificación y la denominación exacta de los residuos pueden variar según la normativa de cada comunidad autónoma. No obstante, de manera general, pueden organizarse en los siguientes grupos:

Grupo I: residuos asimilables a residuos municipales

Son aquellos que no plantean exigencias especiales en su gestión y que presentan características similares a los residuos generados en los hogares.

Dentro de este grupo se encuentran el cartón, el papel, los residuos de oficinas y despachos, los restos procedentes de cocinas, bares y comedores, así como determinados residuos de talleres, jardinería o mantenimiento.

 

Grupo II: residuos sanitarios no específicos

Estos residuos incluyen materiales de curas, yesos, ropa y productos de un solo uso que hayan estado en contacto con sangre, secreciones o excreciones, siempre que no estén incluidos dentro de los residuos sanitarios específicos de riesgo.

Sobre estos materiales deben aplicarse medidas de prevención durante su manipulación, recogida, almacenamiento y transporte dentro del centro sanitario.

 

Grupo III: residuos sanitarios específicos de riesgo

Son residuos que, por sus características, pueden suponer un riesgo para la salud de las personas o para el medioambiente.

Dentro de esta categoría se encuentran determinados residuos infecciosos, residuos anatómicos, sangre y hemoderivados, agujas, hojas de bisturí y otros materiales punzantes o cortantes, así como vacunas vivas o atenuadas.

Estos residuos requieren una gestión específica tanto dentro del centro en el que se generan como durante su transporte y tratamiento posterior.

 

Grupo IV: residuos sometidos a normativas específicas

Son residuos cuya gestión está sujeta a requisitos especiales desde el punto de vista sanitario, higiénico y medioambiental.

En este grupo se pueden incluir:

  • Residuos citotóxicos y citostáticos.
  • Restos de sustancias y productos químicos.
  • Medicamentos caducados o desechados.
  • Aceites minerales y sintéticos.
  • Residuos que contienen metales peligrosos.
  • Residuos radiactivos.
  • Restos anatómicos humanos con entidad suficiente.

La gestión de estos residuos dependerá de su naturaleza y de la normativa específica aplicable en cada caso.

 

Normativa sobre residuos sanitarios en España

En España, la gestión de los residuos sanitarios está sometida a la normativa general sobre residuos, a las disposiciones aplicables a los residuos peligrosos y a las normas específicas aprobadas por las comunidades autónomas.

La principal norma estatal es la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Esta ley establece el régimen general aplicable a la producción, posesión, gestión, traslado y tratamiento de los residuos.

Cuando se trate de envases o de residuos de envases, también debe tenerse en cuenta el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases.

En el ámbito autonómico, numerosas comunidades autónomas han aprobado decretos y disposiciones propias para regular la gestión de los residuos producidos en establecimientos sanitarios. Por este motivo, no existe una clasificación completamente homogénea en todo el territorio nacional.

Aspectos como la denominación de los grupos, los colores de los recipientes, las características de los envases, las condiciones de almacenamiento o los plazos de retirada pueden variar según la comunidad autónoma.

Los centros sanitarios deben aplicar la normativa estatal y autonómica correspondiente, además de disponer de procedimientos internos adaptados a los residuos que generan.

 

Cómo gestionar correctamente los residuos sanitarios

La correcta gestión de los residuos sanitarios comienza en el mismo lugar en el que se generan. Los residuos deben separarse desde el primer momento y depositarse directamente en el recipiente correspondiente.

No se deben introducir en un mismo envase residuos pertenecientes a categorías diferentes. La mezcla de residuos comunes con materiales peligrosos aumenta los riesgos para las personas, dificulta su tratamiento e incrementa el volumen de residuos que necesita una gestión especial.

De manera general, la gestión debe incluir las siguientes fases:

  1. Prevención y reducción de la cantidad de residuos generados.
  2. Clasificación y separación en el punto de generación.
  3. Envasado e identificación.
  4. Recogida y transporte dentro del centro.
  5. Almacenamiento temporal.
  6. Entrega a transportistas y gestores autorizados.
  7. Tratamiento, valorización o eliminación final.

La recogida debe realizarse atendiendo a criterios de seguridad, asepsia e inocuidad. Además, cada centro debe disponer de un procedimiento en el que se establezcan las responsabilidades del personal, los recipientes que deben utilizarse, las rutas de transporte interno y la forma de actuar ante derrames, roturas o accidentes.

También debe garantizarse la trazabilidad de los residuos, de manera que sea posible conocer dónde se han generado, cómo se han almacenado, quién los ha retirado y qué tratamiento han recibido.

 

Recogida, almacenamiento y tratamiento

Recogida y separación de los residuos

La recogida debe realizarse clasificando cada tipo de residuo sanitario en el lugar en el que se genera. No se depositarán en un mismo recipiente residuos pertenecientes a grupos diferentes.

Los recipientes deben estar situados cerca de las zonas de trabajo para evitar traslados innecesarios y reducir el riesgo de accidentes. Una vez depositado el residuo, no debe extraerse ni trasladarse manualmente a otro envase.

 

Envases, contenedores e identificación

Para identificar correctamente los residuos se utilizan colores, etiquetas, símbolos de peligrosidad y distintos tipos de envases. Las características concretas de estos elementos dependerán del tipo de residuo, de la normativa autonómica y de los procedimientos establecidos por cada centro.

El uso de colores facilita la separación y ayuda a evitar errores durante la recogida, el transporte, el almacenamiento y el tratamiento. Sin embargo, no debe utilizarse un código de colores genérico sin comprobar previamente la normativa aplicable.

Entre los principales tipos de envases se encuentran los siguientes:

Bolsas de plástico

Son envases apropiados para residuos sólidos que no contienen líquidos libres. Deben presentar una resistencia y una impermeabilidad suficientes para evitar roturas, pérdidas y derrames.

Cuando los residuos vayan a someterse a un proceso de esterilización, deberán utilizarse bolsas compatibles con el sistema de tratamiento empleado.

Recipientes para materiales punzantes y cortantes

Las agujas, hojas de bisturí y otros materiales punzocortantes deben depositarse en recipientes rígidos, resistentes a la perforación, a los golpes y a las caídas.

Estos recipientes deben ser impermeables, disponer de un sistema de cierre seguro e impedir que los objetos depositados puedan extraerse. También deben estar correctamente identificados mediante las etiquetas y los símbolos de peligrosidad correspondientes.

Recipientes para residuos con líquidos

Los residuos sólidos que puedan liberar una cantidad abundante de líquido deben recogerse en recipientes rígidos, impermeables y provistos de cierres seguros y herméticos.

Recipientes para vidrio

Los residuos de vidrio deben depositarse en contenedores específicos que reduzcan el riesgo de cortes y roturas. Estos recipientes pueden ser de plástico, metal u otro material resistente y deben estar claramente identificados.

Recipientes para residuos químicos

Los productos químicos, como disolventes, ácidos, sustancias con mercurio y otros materiales peligrosos, deben recogerse en envases compatibles con sus características.

No deben mezclarse sustancias que puedan reaccionar entre sí. Los recipientes tienen que permanecer cerrados y estar identificados con el nombre del residuo y los símbolos de peligro que correspondan.

 

Transporte interno dentro del centro

Los residuos recogidos en las diferentes zonas del centro deben trasladarse al almacén temporal con la frecuencia establecida en el procedimiento interno y en la normativa autonómica correspondiente.

No se dejarán bolsas ni recipientes en pasillos, zonas de paso o lugares diferentes al punto en el que se han generado y al espacio autorizado para su almacenamiento.

Para evitar la rotura de las bolsas durante el transporte dentro del centro sanitario se deben adoptar las siguientes medidas:

  • Utilizar bolsas con el grosor y la resistencia adecuados.
  • No arrastrar las bolsas por el suelo.
  • No lanzar ni presionar los residuos con las manos.
  • No apilar bolsas de manera inestable.
  • No sobrepasar la capacidad de los carros de transporte.
  • Utilizar carros cerrados o sistemas diseñados específicamente para el traslado de residuos.

Los contenedores y los sistemas de transporte deben limpiarse y desinfectarse periódicamente siguiendo el protocolo del centro.

El personal encargado del transporte deberá utilizar equipos de protección adecuados al riesgo, como guantes resistentes, ropa de trabajo, calzado de seguridad y, cuando sea necesario, gafas, mascarillas u otros elementos de protección.

 

Almacenamiento temporal

Los residuos sanitarios deben almacenarse únicamente durante el tiempo permitido para cada tipo de residuo. El plazo máximo puede variar según su peligrosidad, sus condiciones de conservación y la normativa de la comunidad autónoma.

El almacén de residuos debe reunir las siguientes condiciones:

  • Estar correctamente ventilado e iluminado.
  • Encontrarse debidamente señalizado.
  • Disponer de superficies que puedan limpiarse y desinfectarse.
  • Permanecer cerrado cuando no se esté utilizando.
  • Tener un acceso fácil para la retirada de los residuos.
  • Estar protegido de la intemperie, las temperaturas extremas y los animales.
  • Disponer de zonas diferenciadas para residuos incompatibles.
  • Restringir el acceso exclusivamente al personal autorizado.

Los residuos que puedan degradarse, generar olores o favorecer la proliferación de microorganismos pueden requerir condiciones especiales de temperatura y plazos de almacenamiento más reducidos.

 

recogida y tratamiento de residuos sanitarios

 

Tratamiento y eliminación

El tratamiento y la eliminación dependerán del tipo de residuo y de su nivel de peligrosidad. Los residuos que necesiten una gestión especial deberán entregarse a transportistas y gestores autorizados.

  • Los residuos similares a los domésticos pueden incorporarse a los sistemas de recogida selectiva correspondientes, siempre que hayan sido correctamente separados y no estén contaminados con sustancias peligrosas. El papel, el cartón, los envases y el vidrio podrán depositarse en sus respectivos circuitos de reciclaje cuando proceda.
  • Los residuos sanitarios específicos de riesgo pueden someterse a procesos de esterilización, tratamientos térmicos, tratamientos físico-químicos, incineración u otros procedimientos autorizados.
  • Los materiales cortantes y punzantes deben recibir un tratamiento que elimine su peligrosidad antes de su destino final. No pueden depositarse directamente en los contenedores municipales.
  • Los residuos citotóxicos y citostáticos deben tratarse mediante procedimientos específicos que garanticen la destrucción o eliminación segura de sus componentes peligrosos.
  • Los residuos contaminados con sustancias radiactivas están sometidos a su normativa específica y deben ser gestionados por las entidades autorizadas para ello.
  • Los cadáveres, restos humanos y restos anatómicos con entidad suficiente se gestionan de acuerdo con la normativa de sanidad mortuoria estatal y autonómica.

 

Riesgos de una mala gestión

Una gestión incorrecta de los residuos sanitarios puede provocar daños para los pacientes, el personal sanitario, los trabajadores de limpieza, los transportistas, los gestores de residuos y la población en general.

Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Heridas y pinchazos causados por agujas u objetos cortantes.
  • Contacto con sangre, secreciones y otros fluidos biológicos.
  • Transmisión de microorganismos y enfermedades infecciosas.
  • Exposición a medicamentos, productos citotóxicos y sustancias químicas peligrosas.
  • Quemaduras, irritaciones o intoxicaciones.
  • Liberación de sustancias contaminantes en el suelo, el agua o la atmósfera.
  • Reutilización o manipulación indebida de materiales desechados.
  • Aumento del volumen de residuos que requiere tratamientos especiales.
  • Incremento de los costes de recogida y tratamiento.
  • Incumplimientos normativos y posibles sanciones.

La mezcla de residuos peligrosos con residuos comunes también dificulta el reciclaje y puede convertir en peligroso un volumen de materiales que, inicialmente, no necesitaba un tratamiento especial.

Una correcta separación en el lugar de generación es una de las medidas más eficaces para reducir estos riesgos.

 

Buenas prácticas en la gestión de residuos sanitarios

La gestión segura de los residuos sanitarios depende tanto de los medios materiales disponibles como de la formación y la participación de las personas que los generan y manipulan.

Entre las principales buenas prácticas se encuentran:

  • Reducir la generación innecesaria de residuos siempre que sea compatible con la seguridad sanitaria.
  • Separar los residuos en el mismo lugar en el que se producen.
  • Colocar los recipientes cerca de las zonas de trabajo.
  • Utilizar el envase adecuado para cada tipo de residuo.
  • No mezclar residuos pertenecientes a categorías diferentes.
  • No introducir las manos en bolsas o contenedores.
  • No reencapuchar, doblar, romper ni manipular agujas usadas.
  • No llenar los recipientes por encima de su capacidad máxima.
  • Cerrar los envases antes de retirarlos del punto de generación.
  • Mantener visibles las etiquetas y los símbolos de peligrosidad.
  • Utilizar los equipos de protección individual adecuados.
  • Limpiar y desinfectar los carros, recipientes reutilizables y almacenes.
  • Establecer rutas seguras para el transporte dentro del centro.
  • Formar periódicamente al personal.
  • Registrar las cantidades generadas, las retiradas y las posibles incidencias.
  • Disponer de un protocolo de actuación ante derrames, roturas o accidentes.
  • Trabajar exclusivamente con transportistas y gestores autorizados.
  • Revisar periódicamente el plan de gestión de residuos del centro.

Una gestión eficaz no consiste únicamente en retirar los residuos. También implica prevenir su generación, clasificarlos correctamente, proteger a las personas que los manipulan y garantizar que cada material recibe el tratamiento adecuado.

La formación del personal, el seguimiento de los procedimientos internos y el cumplimiento de la normativa aplicable son fundamentales para reducir los riesgos sanitarios y medioambientales.

La correcta gestión de los residuos sanitarios requiere conocimientos actualizados, responsabilidad y una formación adecuada. Comprender cómo clasificar, manipular, almacenar y eliminar estos materiales es fundamental para proteger la salud de los profesionales, los pacientes y el medioambiente.

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