1. La inteligencia artificial llega al trabajo cotidiano
Entre 2024 y 2026, la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología experimental a convertirse en una herramienta habitual en numerosas empresas. Su influencia ya no se limita a los departamentos informáticos: también alcanza áreas como administración, marketing, atención al cliente, recursos humanos, diseño, finanzas, educación y logística.
El Informe de tendencias del mercado de trabajo en España 2026 del SEPE señala que dos de cada diez empleos en España están afectados por la inteligencia artificial. Su adopción es más intensa en las actividades tecnológicas y profesionales, donde ya se utiliza para automatizar procesos, analizar información y mejorar la productividad.
Esto no significa que una de cada cinco ocupaciones vaya a desaparecer. En muchos casos, la IA transforma tareas concretas dentro de un puesto: puede resumir documentación, generar borradores, clasificar información, analizar datos o detectar patrones, pero sigue siendo necesaria la intervención profesional para aportar contexto, validar resultados y tomar decisiones.
El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial indica que el 77 % de las empresas consultadas prevé formar a su plantilla para adaptarse a la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, un 41 % contempla reducir personal en determinadas tareas expuestas a la automatización.
La tendencia más importante, por tanto, no es únicamente la aparición de especialistas en IA. También es el crecimiento de perfiles capaces de utilizarla dentro de su propia profesión. Saber formular instrucciones, verificar información, proteger datos sensibles y reconocer los límites de estas herramientas será cada vez más valioso.

2. Crecen los perfiles digitales especializados
La digitalización continúa generando oportunidades en áreas como desarrollo de software, análisis de datos, inteligencia artificial, servicios cloud, redes y ciberseguridad. El crecimiento de estas ocupaciones responde tanto a la creación de nuevos productos digitales como a la necesidad de modernizar procesos en empresas tradicionales.
Entre los perfiles tecnológicos con buenas perspectivas se encuentran los siguientes:
- Desarrolladores de software y aplicaciones: crean, mantienen y mejoran programas, plataformas y servicios digitales.
- Especialistas en datos: organizan, analizan e interpretan información para facilitar la toma de decisiones.
- Profesionales de inteligencia artificial: diseñan, entrenan, integran o supervisan sistemas basados en IA.
- Especialistas en ciberseguridad: previenen amenazas, protegen sistemas y responden ante incidentes.
- Administradores de sistemas y cloud: gestionan servidores, redes, servicios en la nube e infraestructuras críticas.
- Profesionales del marketing digital: trabajan con comercio electrónico, contenidos, publicidad, automatización y análisis de audiencias.
Las competencias digitales, sin embargo, ya no pertenecen exclusivamente a los empleos tecnológicos. Utilizar herramientas de colaboración, gestionar documentación digital, interpretar datos básicos o desenvolverse en entornos virtuales forma parte de ocupaciones administrativas, comerciales, educativas, sanitarias e industriales.
Por eso conviene diferenciar entre dos niveles. Por un lado, están las competencias digitales transversales que necesita una parte creciente de la población trabajadora. Por otro, se encuentran las especialidades tecnológicas avanzadas, que requieren una formación más profunda y conducen a perfiles concretos.
3. La formación continua se vuelve imprescindible
La velocidad con la que cambian las herramientas y los procesos ha reducido la vida útil de algunos conocimientos profesionales. Una titulación sigue siendo una base importante, pero ya no siempre resulta suficiente para desarrollar toda una trayectoria laboral sin actualizarse.
La formación continua permite incorporar nuevas competencias, adaptarse a cambios normativos, aprender herramientas digitales o avanzar hacia puestos con mayor responsabilidad. También puede facilitar una transición hacia otro sector cuando una ocupación pierde oportunidades o cambian las circunstancias personales.
Este aprendizaje adopta formatos cada vez más flexibles:
- Cursos breves centrados en una competencia concreta.
- Itinerarios formativos organizados por niveles.
- Formación online compatible con el trabajo.
- Microcredenciales y acreditaciones específicas.
- Certificados profesionales y titulaciones oficiales.
- Formación impulsada por las propias empresas.
El SEPE destaca la importancia de potenciar los itinerarios profesionales, la Formación Profesional Dual, las microcredenciales y la formación dirigida tanto a personas ocupadas como desempleadas. La actualización de competencias ayuda a reducir la distancia entre lo que necesitan las empresas y la preparación disponible en el mercado.
En este contexto, puedes consultar los cursos online gratuitos y la formación subvencionada de Femxa. La oferta incluye programas para diferentes sectores profesionales y colectivos, por lo que es posible encontrar formación relacionada con el puesto actual o con una futura especialización.
4. Faltan perfiles técnicos y titulados de Formación Profesional
Uno de los principales problemas del mercado laboral español no es la ausencia de vacantes, sino la dificultad para encontrar personas con la preparación técnica que requieren determinados puestos. Este desajuste afecta a actividades digitales, industriales, sanitarias, logísticas, energéticas y vinculadas a la construcción.
El Informe de prospección y detección de necesidades formativas 2025 del SEPE identifica la falta de candidatos con cualificación y formación adecuadas como una de las causas principales de las vacantes difíciles de cubrir. En el sector de la construcción, este motivo aparece en el 82,61 % de los casos analizados.
También existe una demanda significativa de profesionales de mantenimiento, electromecánica, instalaciones, sistemas informáticos, redes, programación y otros ámbitos técnicos. Son puestos que necesitan conocimientos especializados, capacidad práctica y adaptación a herramientas que evolucionan con rapidez.
La Formación Profesional desempeña un papel fundamental porque combina conocimientos técnicos, aprendizaje aplicado y formación en empresas. El propio SEPE advierte de una falta de titulados de FP, especialmente de Grado Medio, frente a las necesidades del tejido productivo.
Esta vía no debe entenderse únicamente como una alternativa a la universidad. Es un itinerario con identidad propia que prepara para ocupaciones concretas y permite continuar estudiando, especializarse o acceder posteriormente a estudios universitarios.
Dentro de este modelo se encuentra XFP, la línea de Formación Profesional oficial impulsada por Femxa. Su oferta incluye ciclos superiores online y presenciales en áreas tecnológicas y empresariales, con metodología práctica, formación en compañías e inteligencia artificial integrada en el aprendizaje.
5. Avanzan las competencias verdes
La transición ecológica está creando nuevas ocupaciones, pero también está transformando otras que ya existían. La sostenibilidad deja de ser una responsabilidad exclusiva de especialistas ambientales y empieza a integrarse en la producción, la logística, la construcción, la energía, las compras y la gestión empresarial.
Las denominadas green skills o competencias verdes abarcan conocimientos y capacidades como:
- Aplicar criterios de eficiencia energética y uso responsable de recursos.
- Reducir residuos y participar en procesos de economía circular.
- Comprender normativas y objetivos ambientales básicos.
- Detectar oportunidades de mejora sostenible en procesos productivos.
- Comunicar medidas ambientales a equipos, clientes y proveedores.
- Valorar el impacto de productos, servicios y decisiones empresariales.
El análisis del SEPE sobre tendencias y necesidades formativas sitúa las competencias verdes, la economía circular y las capacidades digitales entre las principales áreas de actualización profesional.
Esta evolución abre oportunidades para especialistas en energías renovables, gestión ambiental, movilidad sostenible y eficiencia energética. También exige que profesionales de sectores tradicionales incorporen criterios sostenibles a sus tareas habituales.
En una empresa industrial, por ejemplo, las competencias verdes pueden aplicarse al ahorro energético y a la reducción de materiales. En logística, pueden ayudar a optimizar rutas y embalajes. En administración y compras, permiten valorar proveedores, normativas y criterios de sostenibilidad.
6. El relevo generacional y la economía de los cuidados crean empleo
El envejecimiento de la población produce dos efectos laborales importantes. Por una parte, aumenta la demanda de profesionales en sanidad, servicios sociales, atención a la dependencia y cuidados. Por otra, la jubilación de trabajadores con experiencia genera vacantes que deben cubrirse mediante relevo generacional.
Este empleo de reposición puede crear oportunidades incluso en ocupaciones cuyo volumen total no crece. Cuando una persona se jubila, la organización necesita sustituirla, reorganizar sus funciones o incorporar nuevos perfiles con competencias actualizadas.
Los sectores en los que el relevo puede tener un impacto especial incluyen:
- Industria, mantenimiento y oficios técnicos.
- Transporte y logística.
- Sanidad y atención sociosanitaria.
- Educación y formación.
- Administración pública.
- Comercio y servicios de proximidad.
La dificultad no consiste únicamente en contratar personal. También es necesario evitar que se pierda el conocimiento acumulado. Por eso cobran importancia la tutorización, la formación interna y los equipos en los que profesionales con distinta experiencia puedan compartir conocimientos.
En paralelo, el crecimiento de la economía de los cuidados incrementa la necesidad de perfiles sanitarios, auxiliares, cuidadores y profesionales de intervención social. Son ocupaciones en las que la tecnología puede ayudar a organizar y prestar servicios, pero difícilmente sustituye la relación humana, la empatía y la atención personalizada.
7. Las habilidades humanas ganan valor junto a las técnicas
Cuanto más se automatizan las tareas repetitivas, más relevantes se vuelven las capacidades que ayudan a interpretar situaciones, relacionarse con otras personas y resolver problemas que no tienen una respuesta predefinida.
El Foro Económico Mundial incluye el pensamiento analítico, la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la colaboración entre las competencias esenciales para los próximos años. Estas capacidades no compiten con los conocimientos técnicos: los complementan y permiten aplicarlos mejor.
Entre las habilidades transversales que conviene desarrollar destacan:
- Pensamiento analítico: comprender problemas, comparar información y tomar decisiones razonadas.
- Comunicación: explicar ideas con claridad y adaptar el mensaje a diferentes interlocutores.
- Trabajo en equipo: coordinarse, compartir información y contribuir a objetivos comunes.
- Adaptabilidad: aprender nuevas herramientas y responder ante cambios de contexto.
- Creatividad: proponer alternativas y utilizar los recursos disponibles de formas diferentes.
- Orientación al cliente: identificar necesidades y ofrecer respuestas útiles.
- Autonomía: organizar tareas, asumir responsabilidades y solicitar ayuda cuando sea necesario.
Los idiomas continúan siendo otra competencia relevante. Según el informe de necesidades formativas del SEPE, el inglés concentra el 53,6 % de las necesidades lingüísticas identificadas, por delante del francés y el alemán.
El perfil más competitivo no será necesariamente el que domine más herramientas, sino el que combine conocimientos profesionales, competencias digitales y capacidad para relacionarse, aprender y decidir con criterio.
8. Aumenta la competencia por atraer y retener talento
Las vacantes difíciles de cubrir no se explican únicamente por la falta de formación. También influyen los salarios, las condiciones laborales, la experiencia solicitada, los horarios, la ubicación del puesto y las posibilidades de desarrollo profesional.
Esta situación obliga a las empresas a revisar su propuesta como empleadoras. Publicar una oferta ya no siempre es suficiente: es necesario explicar qué ofrece la organización, cómo acompaña el crecimiento profesional y por qué una persona debería desarrollar allí su carrera.
Entre las medidas que ganan importancia se encuentran:
- Itinerarios claros de desarrollo y promoción.
- Formación dentro de la jornada laboral.
- Procesos de incorporación y acompañamiento mejor estructurados.
- Flexibilidad cuando la actividad lo permite.
- Políticas de conciliación y bienestar.
- Reconocimiento de la experiencia y las competencias adquiridas.
- Comunicación transparente sobre funciones y condiciones.
La retención también depende de que las personas perciban que pueden seguir aprendiendo. Cuando una empresa ofrece formación, movilidad interna y oportunidades reales de asumir nuevas responsabilidades, reduce el riesgo de perder profesionales valiosos.
Para quienes buscan empleo, esta tendencia supone que la decisión no debe basarse solo en el salario inicial. Conviene analizar el aprendizaje que ofrece el puesto, la estabilidad, el ambiente de trabajo, el estilo de liderazgo y las posibilidades de evolución.
9. Los sectores con oportunidades laborales son más diversos que el tecnológico
La digitalización ocupa una parte importante del debate sobre el futuro del empleo, pero las oportunidades no se concentran únicamente en la tecnología. El mercado laboral español combina demanda de perfiles digitales, profesionales técnicos, trabajadores de servicios esenciales y ocupaciones vinculadas a la atención directa.
Según el informe del SEPE sobre tendencias de 2026, los sectores con mayor crecimiento reciente incluyen educación, sanidad, servicios sociales, programación informática, turismo, construcción e industria alimentaria.
Cada uno responde a factores diferentes:
- Programación y actividades TIC: avanzan por la digitalización, la inteligencia artificial, el comercio electrónico y la necesidad de proteger sistemas.
- Sanidad y servicios sociales: crecen por el envejecimiento y el aumento de las necesidades asistenciales.
- Educación: necesita profesionales para la enseñanza reglada, la formación profesional y el aprendizaje permanente.
- Construcción: demanda perfiles técnicos, oficios especializados y competencias relacionadas con rehabilitación y eficiencia energética.
- Industria: incorpora automatización, mantenimiento avanzado, digitalización y criterios de sostenibilidad.
- Turismo y hostelería: mantienen un peso importante, aunque afrontan retos relacionados con la estacionalidad, la cualificación y las condiciones laborales.
- Transporte y logística: evolucionan por el comercio electrónico, la automatización y la optimización de cadenas de suministro.
Al elegir un itinerario profesional conviene observar tanto las perspectivas del sector como las tareas concretas de cada ocupación. Dos puestos dentro de la misma actividad pueden requerir competencias muy distintas y ofrecer posibilidades de desarrollo diferentes.
Las tendencias de 2024 a 2026 dibujan un mercado de trabajo condicionado por tres grandes transformaciones: la digital, la ecológica y la demográfica. Prepararse no significa intentar anticipar cada tecnología o profesión nueva, sino construir una base sólida, mantener la curiosidad y actualizar las competencias a medida que evoluciona el entorno profesional.
Tu próximo paso puede empezar con una habilidad concreta, una nueva especialización o la decisión de explorar otras posibilidades profesionales. Al registrarte en la comunidad Femxa, podrás recibir información sobre formación subvencionada relacionada con tu perfil y conocer nuevas oportunidades para seguir aprendiendo. Porque anticiparse a los cambios laborales no consiste en adivinar el futuro, sino en estar preparado para aprovecharlo cuando llegue.
