La formación como respuesta a la desigualdad en el mercado laboral

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La formación como elemento clave de la igualdad de género en el mercado laboral

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Lunes, 06 Marzo 2023 08:00 Escrito por

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, en el que se conmemora la lucha por la igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres. Su origen se encuentra en el siglo XX, con las primeras manifestaciones en favor del derecho al voto político e igualdad entre ambos sexos. En la actualidad, este día sigue siendo importante, ya que, aunque hemos conseguido ciertos objetivos, todavía quedan muchos días de la mujer por celebrar para llegar a una sociedad igualitaria y libre de estereotipos y roles de género. 

¿Qué sucede con el ámbito laboral? ¿Está exento de discriminación? Desde luego que no. Seguimos escalando y cada vez conocemos más sobre el tema y ponemos nombre y apellidos a una realidad laboral que discrimina por razón de sexo, identidad de género y/o orientación sexual. Términos como “brecha salarial” o “techo de cristal” resuenan cada vez más en nuestra forma de comprender y ver el mundo. Una situación de desigualdad que nos concierne a todxs como sociedad.

8 de marzo día de la mujer

Igualdad de género y educación

Mejoras en las empresas en relación a la igualdad: el porqué de la necesidad de los planes de igualdad

La brecha salarial en España determina que la media del salario bruto anual de las mujeres es 5.252 euros menor con respecto al de los hombres (según el portal gubernamental igualdadenlaempresa.es), debiendo producirse un aumento del 24% para alcanzar la equidad. La buena noticia es que esta diferencia se ha reducido gracias a las diferentes medidas asociadas a la subida del sueldo mínimo interprofesional. Sin embargo, si vemos los datos, todavía hay mucho margen de mejora.

Por otro lado, el techo de cristal nos habla de la limitación o dificultad de acceso de las mujeres a puestos de poder en organizaciones, empresas y política. Los puestos directivos todavía siguen siendo un espacio representado por hombres. Además, no solo existe segregación salarial o de acceso a determinados puestos de alto cargo, sino que hay una categorización social que distingue entre trabajos femeninos y trabajos masculinos. El sector tecnológico es un buen ejemplo de ello.

El número de mujeres matriculadas en grados y ciclos formativos asociados a la tecnología y la ingeniería sigue siendo minoritario, un dato que se vuelca posteriormente al mercado laboral, con un número mucho mayor de hombres en este sector. El porcentaje de alumnas matriculadas en los grados de ingeniería en la universidad representa únicamente el 26%, mientras que las catedráticas suman un 20% del total de estos puestos (datos de servimedia en el estudio del Ranking CYD). Estudios como la enfermería, la educación infantil y primaria o el trabajo social, más relacionado con el cuidado y la empatía, se siguen asociando al colectivo femenino. 

razones para celebrar el 8 de marzo el día internacional de la mujer trabajadora

Todos estos datos, son el resultado de unos roles y estereotipos que se manifiestan y reproducen a través de los diferentes agentes de socialización de género. La familia, la escuela y los medios de comunicación se comportan como agentes activos en la reproducción y mantenimiento de expectativas y conductas diferenciadas según el sexo/género de la persona.  

Mientras los hombres son educados en características como la fortaleza, la lógica, la autoridad o el autocontrol emocional, las mujeres se enfrentan a un perfil diferente basado en calificativos como la fragilidad, sumisión, escaso control emocional y tendencia al cuidado, comprensión y empatía. De esta forma, la sociedad enfoca al colectivo femenino hacia trabajos que requieran dichas habilidades, como puede ser la enfermería o la educación infantil. En contraposición, los hombres representan ese perfil de persona fuerte y lógica que, habitualmente, escoge trabajos más tecnológicos, como puede ser la informática o la ingeniería.  

Estas preferencias educativas y profesionales no son aleatorias, sino el resultado directo de una sociedad que sigue reproduciendo los roles y estereotipos de género. 

 

mujer dirigiendo un equipo de trabajo

 

Entonces, ¿Qué podemos hacer desde las empresas?

Una de las respuestas a estas situaciones son los planes de igualdad, definidos como un conjunto de medidas dirigidas a conseguir la igualdad de trato y oportunidades, eliminando así la discriminación por razón de sexo; siendo obligatorio para todas aquellas empresas con más de 50 trabajadorxs. Este texto determina las líneas de acción que tiene que tomar una empresa para acabar con las diferencias salariales o segregación de puestos por razón de género, entre otras conductas de discriminación. 

 

Formación ante la discriminación

Aparte de este tipo de medidas, ¿qué más podemos hacer para paliar esta situación de desigualdad? En este caso, la educación es nuestro Caballo de Troya, formándonos desde pequeñxs en la tolerancia, la asertividad y la importancia de la diversidad. Porque no hay una única forma de entender el mundo, pero si una única manera de enfrentarlo, y es a través de la igualdad real y efectiva.

La formación es una gran hoja de ruta para reducir, y algún día, eliminar la discriminación. Completar nuestro perfil profesional con las múltiples opciones formativas gratuitas para el empleo, nos puede ayudar a la hora de acceder a ciertos puestos laborales y reducir las diferencias por razón de sexo/género. La educación nos dota de herramientas y estrategias a la hora de ser agentes activos de este movimiento de cambio que celebramos, el día 8 de marzo. ¿Te atreves? ¡Te esperamos!

 chica joven con paraguas haciendo un curso online

 

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