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Preguntas incómodas en una entrevista de trabajo: cómo responderlas con éxito

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Miércoles, 29 Julio 2026 08:30 Escrito por

El momento que puede declinar la balanza a tu favor o en contra a la hora de conseguir un empleo es la entrevista de trabajo. Para causar una buena impresión y no ser presa de los nervios en los momentos incómodos, debes preparar la entrevista y cuidar al máximo todos los detalles.

En este post te contamos cómo afrontar las preguntas más incómodas.

La base de cualquier entrevista es la primera impresión. Si ya has hecho tu matriz DAFO personal estás preparado para aplicar al puesto. Ya sea una entrevista por videoconferencia o en persona, te recuerdo las reglas básicas que debes cumplir para empezar a crear un buen ambiente:

  • Ir bien arreglado: cuida la ropa que te pongas, pero sin perder tú estilo habitual. Si nunca llevas traje, no te lo pongas para la entrevista salvo que sea para un puesto importante. Opta por la sobriedad y la sencillez, pero sin perder tu esencia.
  • Ser puntual: llegar tarde es una falta de respeto y da una mala impresión sobre ti mismo. Piensa en el medio de transporte que vas a utilizar con antelación y calcula bien el tiempo que necesitarás para el desplazamiento hasta el lugar de la entrevista. No importa que llegues diez minutos antes, lo fundamental es que no te retrases.
  • Informarte antes sobre la empresa: debes averiguar en Internet a qué se dedica la compañía, qué servicios presta o qué productos vende, en qué sectores trabaja o quiénes son las empresas que forman parte de su competencia. Entérate de la cultura de empresa.
  • Estudiar nuestro CV: debes conocer al detalle tu currículum para poder exponerlo cuando te pregunten por tu formación y experiencia profesional. Ten clara tu trayectoria, logros y competencias. Adáptalo a las necesidades de la empresa y a su ámbito de actuación para que parezcas el candidato o candidata ideal.

Una vez pasada la primera barrera, llega el turno de las cuestiones. En este punto, en entrevistador puede optar por varias estrategias para crear el diálogo: te puede hacer preguntas directas, que le hagas un resumen de tu currículum o ponerte en situaciones reales del puesto al que aspiras (por ejemplo, cómo solucionarías un problema, o cómo atenderías a un cliente o una queja). Evita hablar de temas tabú, como sexo, religión o política.

Si ha optado por la técnica de hacerte preguntas, atento a aquellas que pueden resultar tediosas o incómodas, o aquellas que implique compartir datos de tu intimidad, como tipo de relaciones, tu sexualidad o enfermedades. Estas preguntas están prohibidas, por ética y por protección de datos, pero es posible que intenten obtener estas informaciones.

¿Por qué hacen preguntas incómodas en una entrevista?

Las preguntas difíciles no siempre se formulan para incomodar. En muchos casos, el equipo de selección quiere observar cómo reacciona la persona candidata ante una situación imprevista, qué capacidad tiene para explicar experiencias complejas y cómo gestiona la presión.

La respuesta es importante, pero también lo es la manera de comunicarla. La persona entrevistadora puede prestar atención al tono de voz, la seguridad, la coherencia del relato, el lenguaje corporal y la capacidad para mantener una actitud profesional.

Evaluar el autoconocimiento

Preguntas como “¿cuál es tu mayor debilidad?” permiten valorar si conoces tus áreas de mejora. No se espera que seas una persona perfecta, sino que puedas reconocer una dificultad y explicar qué estás haciendo para trabajarla.

Comprobar la coherencia de la candidatura

También pueden formularse preguntas sobre cambios frecuentes de empleo, periodos sin trabajar o diferencias entre el currículum y la información aportada durante la entrevista. En estos casos, el objetivo suele ser completar la trayectoria profesional y comprobar que las respuestas son coherentes.

Observar la reacción ante la presión

Algunos puestos requieren tomar decisiones, atender reclamaciones, negociar, resolver conflictos o comunicarse con personas exigentes. Una pregunta inesperada puede servir para observar si mantienes la calma y eres capaz de construir una respuesta razonada.

Conocer la motivación real

Cuestiones como “¿por qué quieres dejar tu empresa?” o “¿por qué deberíamos contratarte?” ayudan a identificar qué buscas en tu siguiente etapa profesional. Una respuesta centrada exclusivamente en el salario o en los problemas con una empresa anterior puede transmitir una motivación poco alineada con el puesto.

Analizar la capacidad de aprendizaje

Cuando se pregunta por un error, un fracaso o un conflicto, la empresa quiere saber cómo actuaste y qué aprendiste. La clave no está en negar que la situación ocurrió, sino en demostrar que fuiste capaz de asumir responsabilidades y mejorar.

Comprender la intención de cada pregunta ayuda a responder con mayor seguridad. En lugar de interpretar la entrevista como un interrogatorio, conviene verla como una conversación profesional en la que ambas partes valoran si existe un buen encaje.

 

Preguntas incómodas en las entrevistas de trabajo

 

Preguntas incómodas más frecuentes

Aunque cada proceso de selección es diferente, existen algunas preguntas incómodas que aparecen con frecuencia. Prepararlas con antelación permite evitar respuestas impulsivas y seleccionar los ejemplos más adecuados.

Preguntas sobre debilidades y errores

  • ¿Cuál es tu mayor debilidad?
  • ¿Qué error profesional has cometido?
  • ¿Qué aspecto de tu trabajo necesitas mejorar?
  • ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

Estas preguntas evalúan autoconocimiento, sinceridad y capacidad de aprendizaje. Es recomendable elegir un área de mejora real que no impida desempeñar las funciones esenciales del puesto y explicar las medidas adoptadas para corregirla.

Preguntas sobre empleos anteriores

  • ¿Por qué dejaste tu último trabajo?
  • ¿Te han despedido alguna vez?
  • ¿Qué relación tenías con tu anterior responsable?
  • ¿Por qué has cambiado tantas veces de empresa?
  • ¿Qué es lo que menos te gustaba de tu empleo anterior?

La dificultad de estas preguntas aumenta cuando la salida de la empresa fue conflictiva. Conviene responder sin atacar a antiguos responsables o compañeros y centrar la explicación en hechos objetivos, aprendizajes y expectativas de futuro.

Preguntas sobre periodos sin trabajar

  • ¿Por qué llevas tanto tiempo sin trabajar?
  • ¿Qué has hecho durante este periodo?
  • ¿Por qué no has encontrado empleo todavía?

Un periodo de paro no tiene por qué ocultarse. Puede explicarse con naturalidad, indicando si se dedicó a formación durante el desempleo, búsqueda activa, proyectos personales, responsabilidades familiares, recuperación de la salud o reorientación profesional.

Preguntas sobre salario y condiciones

  • ¿Cuánto ganabas en tu anterior puesto?
  • ¿Cuáles son tus expectativas salariales?
  • ¿Aceptarías un salario inferior?
  • ¿Estarías disponible para trabajar fuera de horario?

Antes de la entrevista, es recomendable analizar las responsabilidades del puesto, el nivel de experiencia requerido y la remuneración habitual del sector. Esto ayuda a proponer una horquilla razonable y a negociar sin improvisar.

Preguntas personales o poco relacionadas con el puesto

  • ¿Tienes hijos?
  • ¿Estás pensando en formar una familia?
  • ¿Cuál es tu estado civil?
  • ¿Qué edad tienes?
  • ¿Tienes alguna enfermedad?
  • ¿Cuáles son tus creencias religiosas o políticas?

Algunas preguntas personales pueden resultar inapropiadas cuando no están relacionadas con las funciones del puesto. No es necesario reaccionar de manera agresiva, pero tampoco tienes que ofrecer detalles íntimos. Puedes pedir que te aclaren la relación de la pregunta con el trabajo o responder únicamente sobre tu disponibilidad y capacidad profesional.

Preguntas sobre encaje y rendimiento

  • ¿Por qué deberíamos contratarte?
  • ¿Qué puedes aportar que no tengan otras personas candidatas?
  • ¿No tienes demasiada experiencia para este puesto?
  • ¿Cómo reaccionas ante las críticas?
  • ¿Qué harías si no estuvieras de acuerdo con tu responsable?

En estas respuestas resulta útil conectar la experiencia con las necesidades concretas de la empresa. No se trata de compararse de forma despectiva con otras candidaturas, sino de explicar qué competencias, conocimientos y actitudes pueden aportar valor.

 

Cómo responder preguntas difíciles paso a paso

Responder bien a una pregunta incómoda requiere mantener la calma y seguir una estructura. Aunque cada situación es diferente, estos pasos pueden ayudarte a organizar la respuesta.

1. Escucha la pregunta completa

No empieces a responder antes de que la persona entrevistadora termine. Escuchar con atención evita malentendidos y permite identificar qué quiere saber realmente. Si la pregunta es ambigua, puedes solicitar una aclaración.

Por ejemplo: “¿Podrías indicarme si te refieres a un conflicto con un cliente, con un compañero o con una persona responsable del equipo?”. Esta petición demuestra interés por ofrecer una respuesta relevante.

2. Tómate unos segundos para pensar

No es necesario responder de inmediato. Una pausa breve transmite reflexión y puede ayudarte a evitar una contestación impulsiva. Puedes ganar tiempo con una frase natural como: “Es una buena pregunta. Permíteme pensar en un ejemplo concreto”.

3. Identifica la competencia que se está evaluando

Pregúntate mentalmente qué quiere conocer la empresa: capacidad para resolver problemas, gestión emocional, honestidad, flexibilidad, trabajo en equipo, motivación o adaptación al cambio. Esto te permitirá orientar la respuesta hacia información profesional relevante.

4. Responde con una estructura clara

Para explicar experiencias reales puedes utilizar el método STAR:

  • Situación: describe brevemente el contexto.
  • Tarea: explica cuál era tu responsabilidad.
  • Acción: detalla qué hiciste para afrontar el problema.
  • Resultado: indica qué ocurrió y qué aprendiste.

Esta estructura evita respuestas desordenadas y permite mostrar cómo actúas ante situaciones concretas.

5. Sé honesto sin perjudicarte

La honestidad no obliga a compartir todos los detalles. Puedes explicar una experiencia difícil de forma objetiva, seleccionar la información profesional relevante y evitar aspectos personales que no aportan valor.

Por ejemplo, si te despidieron por una reorganización, explica el contexto. Si cometiste un error, reconoce tu responsabilidad y destaca cómo lo solucionaste. Intentar ocultar hechos que puedan comprobarse puede generar más dudas que una respuesta transparente.

6. Evita culpar a otras personas

Hablar negativamente de una empresa anterior, un responsable o un compañero puede transmitir falta de profesionalidad. Incluso cuando existió un conflicto, es preferible describirlo con neutralidad.

En lugar de decir “mi jefe era imposible y no sabía organizar”, puedes explicar: “Teníamos estilos de trabajo diferentes y aprendí a solicitar prioridades y plazos por escrito para coordinar mejor las tareas”.

7. Reconduce la respuesta hacia tus fortalezas

Una pregunta incómoda no tiene que terminar en un aspecto negativo. Después de explicar la situación, conecta la respuesta con una competencia, una mejora o un aprendizaje.

La estructura puede ser: “Esto ocurrió, actué de esta manera, aprendí esta lección y desde entonces aplico esta mejora”. Así conviertes una experiencia difícil en una evidencia de evolución profesional.

8. Detente cuando hayas respondido

Los nervios pueden llevarte a hablar demasiado. Una vez que hayas respondido a la pregunta, no añadas explicaciones innecesarias. Las respuestas excesivamente largas pueden generar contradicciones o desviar la conversación hacia asuntos que no te interesa desarrollar.

9. Marca límites ante preguntas personales

Si una pregunta invade tu intimidad, puedes responder de forma educada y reconducirla hacia el puesto:

“Prefiero mantener esa información en el ámbito personal, pero puedo confirmar que tengo la disponibilidad necesaria para cumplir las responsabilidades y el horario indicado”.

Otra opción es preguntar: “¿Podrías explicarme cómo se relaciona esa cuestión con las funciones del puesto?”. Esta respuesta permite conocer la intención antes de decidir qué información ofrecer.

 

Ejemplos de respuestas a preguntas incómodas

No conviene memorizar estos ejemplos palabra por palabra. Úsalos como referencia para construir respuestas adaptadas a tu trayectoria, tus competencias y el puesto al que aspiras.

¿Cuál es tu mayor debilidad?

Una respuesta adecuada debe mencionar un área de mejora real y demostrar que estás trabajando en ella.

Ejemplo de respuesta: “Durante un tiempo me costaba delegar porque quería revisar personalmente cada detalle. Me di cuenta de que esta forma de trabajar podía ralentizar al equipo. Para mejorarlo, empecé a definir con más claridad los objetivos, los plazos y los puntos de seguimiento. Esto me ha ayudado a confiar más en el trabajo de otras personas y a gestionar mejor las prioridades”.

Evita utilizar respuestas poco creíbles como “mi defecto es que trabajo demasiado” si no puedes acompañarlas de una reflexión concreta.

¿Por qué dejaste tu último trabajo?

La respuesta debe ser breve, profesional y orientada al futuro.

Ejemplo de respuesta: “Después de varios años en la empresa, sentí que había completado una etapa y que las posibilidades de asumir nuevas responsabilidades eran limitadas. Estoy buscando un proyecto en el que pueda aplicar mi experiencia, seguir desarrollándome y participar en retos relacionados con la gestión de clientes”.

No es necesario ocultar una situación negativa, pero conviene evitar acusaciones o críticas personales.

¿Te han despedido alguna vez?

Reconoce lo ocurrido, explica el contexto y muestra qué has aprendido.

Ejemplo de respuesta: “Sí. La empresa modificó su estructura comercial y mi puesto fue uno de los afectados. La situación me permitió revisar mis objetivos profesionales y actualizar mis conocimientos en herramientas digitales de venta. Desde entonces he orientado mi búsqueda hacia posiciones en las que pueda combinar atención al cliente y análisis de resultados”.

Cuando el despido estuvo relacionado con el rendimiento, no conviene inventar otra causa. Puedes explicar qué dificultades existieron y qué medidas has adoptado para evitar que se repitan.

¿Por qué llevas tanto tiempo sin trabajar?

Un periodo sin empleo puede explicarse de forma transparente y constructiva.

Ejemplo de respuesta: “Durante este periodo he mantenido una búsqueda activa, aunque también decidí dedicar tiempo a reforzar algunas competencias que el mercado estaba demandando. He realizado formación en hojas de cálculo, atención al cliente y comunicación digital. Además, he revisado mi objetivo profesional para centrarme en puestos en los que mi experiencia tenga un encaje más claro”.

Si el motivo fue personal, puedes compartir únicamente la información con la que te sientas cómodo: “Tuve que atender una situación familiar que ya está resuelta y actualmente dispongo de plena disponibilidad”.

¿Por qué has cambiado tantas veces de trabajo?

Explica el hilo conductor de tu trayectoria y evita transmitir inestabilidad.

Ejemplo de respuesta: “Algunos de mis contratos estaban vinculados a proyectos concretos y tenían una duración determinada. Cada experiencia me permitió desarrollar competencias diferentes, especialmente en gestión administrativa y atención a usuarios. En este momento busco un proyecto más estable en el que pueda consolidar esos conocimientos y asumir responsabilidades a largo plazo”.

¿Qué error profesional has cometido?

Selecciona un error real que no resulte incompatible con el puesto y explica cómo lo corregiste.

Ejemplo de respuesta: “En un proyecto calculé un plazo demasiado ajustado porque no tuve en cuenta una validación externa. Cuando detecté el riesgo, informé al equipo, reorganicé las tareas y acordamos una nueva fecha con el cliente. Desde entonces incorporo márgenes de revisión y dependencias externas en la planificación. Esto ha mejorado la precisión de mis estimaciones”.

¿Qué harías si no estuvieras de acuerdo con tu responsable?

La empresa busca comprobar si sabes expresar una opinión sin generar un conflicto.

Ejemplo de respuesta: “Primero intentaría comprender los motivos de la decisión. Si considero que existe un riesgo o una alternativa mejor, expondría mi punto de vista con datos y de manera respetuosa. Una vez tomada la decisión, colaboraría para aplicarla, salvo que implicara una actuación contraria a las normas o a los valores profesionales”.

¿Cuáles son tus expectativas salariales?

Antes de responder, valora el alcance del puesto y la remuneración habitual para perfiles similares.

Ejemplo de respuesta: “Por las responsabilidades descritas y mi experiencia, considero razonable una remuneración dentro de una horquilla de 24.000 a 27.000 euros brutos anuales. No obstante, me gustaría conocer el paquete completo de condiciones, las funciones definitivas y las posibilidades de desarrollo”.

Ofrecer una horquilla deja margen para negociar. Evita responder únicamente “lo que la empresa considere” porque puede transmitir falta de preparación.

¿Por qué deberíamos contratarte?

Relaciona tus capacidades con las necesidades del puesto y utiliza ejemplos.

Ejemplo de respuesta: “Mi experiencia encaja con dos necesidades que habéis mencionado: la atención a una cartera amplia de clientes y el seguimiento de incidencias. En mi anterior puesto reduje los tiempos de respuesta mediante un sistema de priorización y coordinación con otros departamentos. Además, estoy acostumbrado a trabajar con objetivos y a comunicar información compleja de forma clara”.

¿No tienes demasiada experiencia para este puesto?

La empresa puede temer que pierdas la motivación o abandones el puesto cuando aparezca otra oportunidad.

Ejemplo de respuesta: “Entiendo la preocupación. Me interesa el puesto porque las funciones coinciden con el tipo de trabajo que quiero desarrollar en esta etapa. Valoro la estabilidad, el contacto con clientes y la posibilidad de aportar mi experiencia al equipo. He revisado las responsabilidades y mis expectativas son coherentes con lo que ofrece la posición”.

¿Tienes hijos o piensas tenerlos?

No tienes que compartir información personal que no esté relacionada con tu capacidad para desempeñar el trabajo.

Ejemplo de respuesta: “Prefiero mantener mis decisiones familiares en el ámbito privado. En relación con el puesto, puedo confirmar que tengo disponibilidad para cumplir el horario y las responsabilidades que hemos comentado”.

¿Qué diría tu anterior responsable sobre ti?

Selecciona una fortaleza y un área de mejora que sean coherentes con otras respuestas de la entrevista.

Ejemplo de respuesta: “Probablemente destacaría mi fiabilidad en el cumplimiento de plazos y mi disposición para ayudar al equipo. También señalaría que, al principio, tendía a asumir demasiadas tareas. Durante el último año trabajé en priorizar mejor y comunicar antes los posibles problemas de carga de trabajo”.

¿Cómo reaccionas ante las críticas?

Ejemplo de respuesta: “Intento diferenciar la crítica personal de la retroalimentación profesional. Cuando recibo una observación, pido ejemplos concretos y confirmo qué resultado se espera. Después aplico los cambios y reviso si han funcionado. En una ocasión, una responsable me indicó que mis informes eran demasiado extensos. Reorganicé la información con resúmenes iniciales y conseguimos reducir el tiempo de revisión”.

¿Qué haces cuando no sabes responder?

Esta situación puede aparecer en entrevistas técnicas o cuando se presenta un caso práctico.

Ejemplo de respuesta: “No conozco ahora mismo el procedimiento exacto, así que no quisiera darte una respuesta incorrecta. Puedo explicarte cómo lo abordaría: revisaría la documentación disponible, consultaría los requisitos y validaría la solución antes de aplicarla. En situaciones similares he aprendido con rapidez utilizando ese proceso”.

Reconocer que no sabes algo puede ser más profesional que improvisar una respuesta falsa.

 

Errores comunes al responder en una entrevista

La falta de preparación puede provocar respuestas que transmitan una imagen diferente a la que quieres ofrecer. Estos son algunos errores frecuentes.

Responder de forma impulsiva

Contestar demasiado rápido puede llevarte a utilizar un tono defensivo o a proporcionar detalles innecesarios. Una pausa breve te ayudará a construir una respuesta más clara.

Hablar mal de empleos anteriores

Criticar a una empresa, un responsable o un compañero genera dudas sobre cómo gestionarás futuros conflictos. Describe los hechos con neutralidad y céntrate en lo que aprendiste.

Utilizar respuestas memorizadas

Prepararse es necesario, pero repetir un discurso rígido puede resultar poco natural. Practica las ideas principales y adapta cada respuesta a la conversación.

Mentir o exagerar

Inventar funciones, conocimientos o resultados puede generar contradicciones durante la entrevista o en fases posteriores. Presenta tu experiencia de forma positiva, pero mantén la precisión.

Dar demasiados detalles personales

No es necesario justificar cada decisión con información íntima. Responde a lo que afecta al puesto y protege los aspectos que pertenecen a tu vida privada.

No responder realmente a la pregunta

Intentar evitar una cuestión mediante respuestas vagas puede transmitir falta de transparencia. Cuando sea posible, responde de manera directa y reconduce la conversación hacia el aprendizaje o la solución.

Mostrar una actitud excesivamente defensiva

Una pregunta incómoda no siempre es un ataque. Mantén un tono tranquilo y profesional. Si la cuestión es inapropiada, marca el límite con educación y sin entrar en una confrontación.

No preparar ejemplos concretos

Afirmar que sabes trabajar en equipo o resolver conflictos tiene menos fuerza que explicar una situación real. Prepara ejemplos relacionados con las principales competencias del puesto.

 

 Cómo superar las preguntas incómodas en una entrevista de trabajo

 

Consejos para afrontar entrevistas con seguridad

La seguridad en una entrevista no depende de tener una respuesta perfecta para todo. Se construye mediante preparación, práctica y afrontando la entrevista con conocimiento y una buena comunicación de la propia trayectoria.

Investiga la empresa y el puesto

Revisa la actividad de la organización, sus servicios, los requisitos de la oferta y las responsabilidades del puesto. Esta información te ayudará a anticipar preguntas y a relacionar tus respuestas con las necesidades reales de la empresa.

Analiza tu currículum desde la perspectiva del entrevistador

Identifica los puntos que podrían generar preguntas: cambios de sector, periodos sin trabajar, contratos breves, falta de alguna competencia o un nivel de experiencia superior al solicitado. Prepara una explicación clara para cada uno.

Crea un banco de experiencias

Selecciona entre seis y ocho situaciones profesionales que demuestren competencias diferentes: resolución de problemas, trabajo en equipo, gestión de un conflicto, atención a un cliente difícil, adaptación a un cambio, aprendizaje de una herramienta, cumplimiento de un objetivo y corrección de un error.

Una misma experiencia puede adaptarse a varias preguntas, siempre que mantengas la coherencia y no fuerces el ejemplo.

Practica en voz alta

Pensar una respuesta no es lo mismo que expresarla. Practicar en voz alta ayuda a detectar frases demasiado largas, explicaciones confusas y muletillas. También puedes grabarte o realizar una simulación con otra persona.

Cuida el lenguaje corporal

Mantén una postura cómoda y erguida, evita cruzar los brazos de forma rígida y establece un contacto visual natural. No es necesario permanecer inmóvil, pero conviene reducir gestos repetitivos que puedan transmitir nerviosismo.

Controla el ritmo de la respuesta

Hablar demasiado rápido dificulta la comprensión y aumenta la sensación de ansiedad. Respira antes de contestar, utiliza frases breves y realiza pequeñas pausas entre ideas.

Aprende a gestionar el silencio

En ocasiones, la persona entrevistadora permanece en silencio después de una respuesta. Esto no significa necesariamente que haya sido incorrecta. Evita llenar el silencio añadiendo información que no te han pedido. Mantén la calma y espera la siguiente pregunta.

Reconduce una entrevista tensa

Si la conversación adopta un tono incómodo, mantén un lenguaje profesional. Puedes decir: “Me gustaría asegurarme de que estoy entendiendo correctamente la pregunta” o “Puedo responder sobre mi experiencia profesional y mi disponibilidad para el puesto”.

Si el trato es claramente irrespetuoso, también puedes valorar si la cultura de esa organización encaja con tus expectativas. La entrevista es un proceso de evaluación en ambas direcciones.

Prepara tus propias preguntas

Al final de la entrevista suelen ofrecer un espacio para resolver dudas. Puedes preguntar por las prioridades del puesto, el equipo, los objetivos de los primeros meses, el proceso de incorporación o las siguientes fases de selección.

Realizar preguntas relevantes demuestra interés y te permite obtener información para valorar la oportunidad.

No interpretes un momento difícil como un fracaso

Es posible que una respuesta no salga como esperabas. No permitas que ese momento condicione el resto de la entrevista. Respira, escucha la siguiente pregunta y continúa. Si consideras que una explicación fue confusa, puedes retomarla de forma breve: “Me gustaría matizar una cuestión anterior para expresarla con mayor claridad”.

Refuerza tus competencias antes de la entrevista

La preparación también consiste en actualizar conocimientos y mejorar habilidades como la comunicación, la atención al cliente, la gestión del tiempo, el trabajo en equipo o el uso de herramientas digitales. Cuanto mejor conozcas tus capacidades, más sencillo será responder con ejemplos y transmitir seguridad.

En Femxa puedes encontrar formación orientada a mejorar tus competencias profesionales, actualizar tu perfil y afrontar nuevas oportunidades laborales con una preparación más completa. Reforzar tus conocimientos y desarrollar habilidades transversales puede ayudarte a construir respuestas más sólidas y a desenvolverte con mayor confianza en tu próxima entrevista de trabajo.

 

Un buen ejemplo de preguntas y respuestas frecuentes durante una entrevista lo encontrarás en este vídeo de Infoempleo:

 

Hay una regla inamovible: nunca mientas. Lo esencial es ser honestos con nosotros mismos y con el entrevistador. Si ves alguna fisura en tu formación o crees que debes adaptarte a nuevas tecnologías, no esperes a que el entrevistador lo detecte, busca algún curso gratuito para desempleados que complemente tu curriculum. A ti, ¿qué pregunta incómoda te han hecho en una entrevista de trabajo? Deja tu comentario.

 

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