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El arte de motivar: Cómo gestionar equipos de alto rendimiento a través del coaching

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Viernes, 09 Junio 2023 08:30 Escrito por

En la actividad profesional de todas las personas se genera siempre un compendio entre aptitudes y actitudes. Las primeras recogen todos los saberes teóricos y prácticos relativos al desarrollo de una determinada actividad laboral. Sin estos, una persona difícilmente podrá llevar a cabo las funciones de un puesto de trabajo.

Las aptitudes se recogen en la formación que recibe una persona antes y durante su actividad profesional.

Pero tan importante como las aptitudes profesionales son las actitudes, que agrupan todas aquellas características humanas que potencian la actividad de una persona a lo largo de su carrera. Esta serie de habilidades generalmente no se enseñan en ningún centro educativo y tienen que ver con la relación de una persona consigo misma y con los demás.

Una persona sin actitudes para un puesto de trabajo podrá llevar a cabo sus funciones laborales, pero lo hará de una manera mediocre, descuidada o en algunas ocasiones incluso mal realizada.

Habitualmente son las circunstancias personales o del lugar de trabajo de cada persona las que determinan sus actitudes profesionales, y son principalmente otras personas, como por ejemplo padres, profesores, jefes o directivos, las que potencian o inhiben dichas actitudes. Pero afortunadamente, igual que una persona puede adquirir conocimientos genéricos o específicos a lo largo de su carrera profesional, también puede trabajar sus actitudes de forma permanente. La forma más habitual de hacerlo es a través del coaching

El coaching como estrategia personal

Podemos definir el coaching como una estrategia, camino o proceso que permite a una persona por sí misma descubrirse y desarrollar sus actitudes principalmente a nivel profesional.

El coaching puede considerarse un sistema paralelo a un apoyo psicológico en cuanto a las metas a lograr, pero al contrario del trabajo de un terapeuta o psicólogo que parte de una evaluación, establece un diagnóstico y un trabajo a realizar para obtener ciertos objetivos, el coach no toma un papel de líder en la relación con la persona que quiere desarrollar sus actitudes, sino de acompañante que guía a través de un diálogo constante y de un camino que debe iniciar y completar la persona guiada.

Los procesos de coaching a nivel profesional pueden contemplar diferentes objetivos según la persona, e incluso esta se puede plantear múltiples metas que deberá alcanzar de manera consecutiva. Lo potente de esta fórmula es que es la propia persona la que busca en su interior con ayuda del guía aquello que le puede mover a conseguir lo que se ha propuesto e incluso como debe conseguirlo.

Así a través de un proceso de coaching una persona puede mejorar su motivación, que es un aspecto clave en su desarrollo profesional, pero también otras actitudes como el trabajo en equipo o la empatía, habilidades muy útiles en determinadas profesiones donde es necesario una relación constante con otras personas como la educación o la función comercial.

jefa de departamento haciendo una reunión de grupo con empleados jóvenes

El coaching en el ámbito laboral

Además del proceso de coaching profesionalizado que parte de estrategias y metodologías creadas y contrastadas, personas como jefes, consultores o docentes también pueden ejercer funciones de coach en casos determinados como por ejemplo conseguir una realización profesional, completar un curso o entender un nuevo sistema de trabajo.

El coach es una persona que escucha, que aporta argumentos y temas de reflexión, que establece unos tiempos y propone fórmulas para llegar a conclusiones y que trata de desactivar bucles o trampas psicológicas que la persona guiada se impone a si misma y que desvían su atención e interés. Pero debe ser dicha persona la que camine, reflexione y llegue a completar un proceso de conocimiento de su realidad y de establecer sus objetivos y estrategias para lograrlas.

A veces la persona que busca desarrollar sus actitudes tiene traumas o problemas psicológicos que dificultan el desarrollo de sus capacidades de organización y de relación con los demás. En ese caso, el coach debe dar paso a una terapia o trabajo específico dirigido por un pedagogo, psicólogo o psiquiatra.

En ocasiones el coach no realiza un trabajo individual sino grupal, fomentando sinergias y un trabajo en común que permite a los diferentes participantes no solo mejorar sus actitudes y confianza, sino también los vínculos personales y profesionales con los otros miembros del equipo, potenciando el trabajo de grupo y mejorando sus resultados profesionales.

Por ello, aquellos jefes o coordinadores que además de realizar un trabajo de planificación, reparto de tareas y análisis de resultados, crean un ambiente de trabajo de confianza y promueven y fomentan la escucha activa y la colaboración entre los diferentes miembros del equipo consiguen no sólo unos mejores resultados en su actividad sino en el desarrollo de la motivación y las actitudes de las personas a su cargo.

Quizás por ello empresas tecnológicas de gran nivel como Google, promueven y favorecen el coaching entre sus empleados incluyendo estrategias y recursos en la organización como fórmula para potenciar su actividad. Se puede decir que en ocasiones es la inversión más rentable de una empresa.

Igualmente, aquellas personas que ponen en marcha una empresa, pueden utilizar el coaching como fórmula de fidelizar a inversores y colaboradores y también como estrategia comercial diferencial ante clientes, que fomente una relación duradera y satisfactoria con ellos. Si quieres saber más sobre el coaching te recomiendo que te formes de un modo estructurado y con apoyo de un equipo de tutores, escoge el curso de Coaching de Femxa y avanza en tu carrera con una acreditación del Ministerio de trabajo y seguridad social, al tratarse de una especialidad reconocida por el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).

 

chica joven hablando con su tutor de teleformación, la imagen forma parte del cartel anunciador de los cursos gratuitos de la comunidad de Madrid para personas trabajadoras y autónomas

 

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