La psicología es una disciplina académica y profesional respaldada por una sólida base científica. Quienes ejercen como psicólogos o psicólogas han cursado estudios universitarios reglados y están habilitados para evaluar, diagnosticar y tratar trastornos mentales, emocionales y conductuales, así como para intervenir en contextos educativos, sociales y laborales.
Por otro lado, el término "terapia" es más amplio y puede hacer referencia a múltiples métodos de acompañamiento emocional, desde enfoques alternativos hasta técnicas basadas en evidencia, que no siempre requieren una titulación oficial en psicología.
Este artículo te ayudará a comprender qué distingue a la psicología de la terapia, qué enfoques se utilizan en cada ámbito, qué requisitos formativos existen y qué salidas profesionales ofrece cada una.
Si estás valorando formarte en este campo o simplemente quieres saber a qué profesional acudir en función de tu situación, sigue leyendo.
Índice
- ¿Qué es la psicología?
- ¿Qué es la terapia y para qué sirve?
- Diferencias entre psicología y terapia
- Principales enfoques terapéuticos
- Profesionales que trabajan en salud mental
- Salidas profesionales en psicología y terapia
- Formación para trabajar en salud mental
¿Qué es la psicología?
La psicología es la ciencia que estudia el comportamiento humano y los procesos mentales, tanto conscientes como inconscientes. Su objetivo principal es comprender cómo las personas piensan, sienten y actúan, y cómo influyen en ellas factores biológicos, sociales, emocionales y culturales.
Gracias a este enfoque integral, la psicología busca mejorar el bienestar de las personas, resolver conflictos, prevenir trastornos y facilitar procesos de desarrollo personal o social.
Aunque muchas personas relacionan la psicología únicamente con la atención clínica o el tratamiento de trastornos mentales, su campo de actuación es mucho más amplio. La psicología se aplica en numerosos contextos y sectores, como el educativo, el organizacional, el deportivo o el judicial, entre otros.
Entre los principales ámbitos de aplicación de la psicología se encuentran:
- Psicología clínica y de la salud: se centra en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos, así como en la promoción del bienestar emocional.
- Psicología educativa: interviene en el ámbito escolar para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y apoyar a alumnado con dificultades o necesidades específicas.
- Psicología del trabajo y de las organizaciones: estudia el comportamiento en entornos laborales para mejorar el rendimiento, la motivación, el liderazgo o el clima laboral.
- Psicología social: analiza cómo las relaciones interpersonales, los grupos y el entorno influyen en nuestras actitudes y conductas.
- Psicología del deporte: ayuda a deportistas a optimizar su rendimiento mental, gestionar la presión y mantener la motivación.
- Psicología jurídica y forense: aplica los conocimientos psicológicos en el ámbito del derecho, colaborando con jueces, abogados o instituciones penitenciarias.
La psicología, por tanto, es una disciplina diversa y en constante evolución que desempeña un papel fundamental en nuestra sociedad. Tanto si te interesa como vocación profesional como si deseas comprender mejor tu entorno o a ti mismo, conocer qué es y para qué sirve la psicología es un excelente punto de partida.
¿Qué es la terapia y para qué sirve?
La terapia es un proceso de acompañamiento profesional cuyo objetivo es ayudar a una persona a afrontar dificultades emocionales, conductuales o relacionales.
A través del diálogo, la escucha activa y diferentes técnicas de intervención, la terapia busca facilitar el autoconocimiento, mejorar la gestión emocional y promover cambios positivos en la vida del paciente.
A diferencia de lo que muchas veces se cree, acudir a terapia no implica necesariamente padecer un trastorno mental. Muchas personas recurren a este tipo de apoyo para atravesar momentos de crisis, mejorar su autoestima, gestionar el estrés, superar un duelo o tomar decisiones importantes.
En este sentido, la terapia puede tener una función tanto preventiva como correctiva.
Qué entendemos por terapia
El término “terapia” engloba diferentes métodos y enfoques destinados a mejorar el bienestar psicológico o emocional.
En el ámbito de la salud mental, suele referirse a intervenciones estructuradas basadas en modelos teóricos concretos, aplicadas por profesionales formados en el acompañamiento terapéutico.
La terapia puede ser individual, de pareja, familiar o grupal, y se adapta a las necesidades específicas de cada persona o situación. Su finalidad es proporcionar herramientas prácticas para afrontar problemas, modificar patrones de pensamiento o comportamiento y fortalecer recursos personales.
Diferencias entre terapia psicológica y otras terapias de apoyo
Es importante diferenciar la terapia psicológica —realizada por profesionales con formación universitaria en Psicología y, en muchos casos, habilitación sanitaria— de otras terapias de apoyo o acompañamiento emocional.
La terapia psicológica se basa en modelos científicos contrastados, incluye evaluación profesional y puede abordar trastornos como la ansiedad, la depresión o los problemas de conducta.
En cambio, otras terapias de apoyo pueden centrarse en el crecimiento personal o el bienestar general, pero no siempre cuentan con el mismo respaldo académico ni habilitación legal para tratar trastornos clínicos.
Por ello, cuando se trata de problemas de salud mental o síntomas persistentes, es fundamental acudir a un profesional cualificado que pueda ofrecer una intervención adecuada y segura.
Diferencias entre psicología y terapia
Aunque psicología y terapia suelen utilizarse como sinónimos en el lenguaje cotidiano, no son exactamente lo mismo.
La psicología es una disciplina científica amplia que estudia el comportamiento humano y los procesos mentales, mientras que la terapia es una herramienta o intervención concreta que puede formar parte del ejercicio profesional de la psicología, entre otros ámbitos.
- En cuanto a la formación y requisitos profesionales, para ejercer como psicólogo o psicóloga es necesario contar con una titulación universitaria oficial en Psicología y, en el ámbito sanitario, con la habilitación correspondiente (como el Máster en Psicología General Sanitaria o la especialidad vía PIR en Psicología Clínica). En cambio, el término “terapeuta” puede emplearse de manera más amplia y no siempre implica una formación universitaria reglada en psicología, dependiendo del tipo de terapia que se practique.
- Otra diferencia relevante es el enfoque teórico frente al enfoque práctico. La psicología se sustenta en teorías científicas, investigaciones y modelos explicativos sobre el comportamiento humano. Abarca tanto la investigación como la evaluación, el diagnóstico y la intervención. La terapia, por su parte, se centra principalmente en la aplicación práctica de técnicas y estrategias para ayudar a la persona a resolver dificultades concretas, basándose en uno o varios enfoques teóricos.
- También difieren en los tipos de intervención y objetivos. La psicología puede intervenir en múltiples contextos —clínico, educativo, laboral, social o jurídico— y no siempre implica un proceso terapéutico. Por ejemplo, un psicólogo organizacional puede dedicarse a la selección de personal o a la mejora del clima laboral sin realizar terapia. La terapia, en cambio, tiene como objetivo principal generar cambios emocionales, cognitivos o conductuales en la persona, ayudándola a mejorar su bienestar y calidad de vida.
En definitiva, la terapia puede ser una parte del trabajo de la psicología, pero la psicología como disciplina es más amplia, abarca más ámbitos de actuación y exige una formación académica específica y regulada.
Principales enfoques terapéuticos
La psicoterapia ha evolucionado a lo largo de los años, y hoy en día existen distintos enfoques que abordan los problemas emocionales y de comportamiento desde perspectivas complementarias. Cada uno de estos modelos tiene sus propias técnicas, objetivos y fundamentos teóricos. A continuación, repasamos los principales enfoques terapéuticos utilizados en la práctica profesional.
Terapia cognitivo-conductual
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las más utilizadas y con mayor respaldo científico. Se basa en la idea de que nuestros pensamientos, emociones y conductas están interconectados.
El objetivo principal de este enfoque es identificar patrones de pensamiento negativos o distorsionados que provocan malestar, y reemplazarlos por otros más realistas y funcionales.
Esta terapia es muy eficaz en el tratamiento de trastornos como la ansiedad, la depresión, las fobias, los trastornos de la conducta alimentaria o el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Sus intervenciones son estructuradas, con tareas entre sesiones y objetivos concretos.
Terapia humanista
La terapia humanista pone el foco en la persona y su capacidad de autodesarrollo. Parte del respeto profundo por la experiencia individual y busca favorecer el crecimiento personal desde la autenticidad, la empatía y la aceptación incondicional. Carl Rogers es uno de los referentes más conocidos de este enfoque.
Se centra en el presente más que en el pasado, y tiene como objetivo que la persona se entienda a sí misma, tome conciencia de sus emociones y actúe con coherencia respecto a sus valores. Es especialmente útil para mejorar la autoestima, gestionar crisis vitales o desarrollar habilidades personales.
Terapia psicodinámica
Este enfoque tiene su origen en el psicoanálisis, aunque ha evolucionado hacia formas más breves y prácticas. La terapia psicodinámica explora el inconsciente y cómo los conflictos no resueltos del pasado —especialmente de la infancia— influyen en la conducta y las emociones actuales.
El vínculo terapéutico y el análisis de las relaciones interpersonales son clave en este tipo de terapia. Se utiliza para tratar problemas emocionales profundos, dificultades en las relaciones y patrones de comportamiento repetitivos que generan malestar.
Terapias de tercera generación
Las terapias de tercera generación son una evolución de la terapia cognitivo-conductual tradicional.
Incluyen enfoques como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia Dialéctica Conductual (DBT) o la Terapia basada en la Compasión. Su característica común es que integran conceptos como la aceptación, la atención plena (mindfulness), los valores personales y la regulación emocional.
Más que cambiar los pensamientos negativos, estas terapias ayudan a relacionarse con ellos de otra manera, reduciendo su impacto en la vida diaria. Son especialmente útiles en el tratamiento del estrés, el dolor crónico, la ansiedad generalizada, el trauma o los trastornos de personalidad.

Profesionales que trabajan en salud mental
El abordaje de la salud mental requiere un enfoque multidisciplinar. Diversos profesionales intervienen en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el acompañamiento de personas con dificultades emocionales o trastornos mentales.
A continuación, detallamos los perfiles más habituales en este ámbito.
Psicólogos y terapeutas
Los psicólogos son profesionales con formación universitaria en Psicología. Pueden especializarse en distintas ramas, como la psicología clínica, educativa o social.
Para ejercer como psicólogo clínico en el sistema sanitario público en España, es necesario realizar el PIR (Psicólogo Interno Residente), mientras que en el ámbito privado, basta con estar colegiado y cumplir los requisitos de formación.
Por otro lado, el término “terapeuta” es más amplio y puede englobar a profesionales formados en distintas disciplinas, como el counselling, la terapia gestalt, la terapia familiar, entre otras. Aunque muchos terapeutas también son psicólogos, no todos lo son.
Es fundamental asegurarse de que cualquier profesional tenga formación acreditada y experiencia contrastada.
Psiquiatras
El psiquiatra es un médico especializado en salud mental. Tras finalizar la carrera de Medicina, debe realizar la especialidad de Psiquiatría vía MIR.
A diferencia del psicólogo, el psiquiatra puede prescribir medicación y tratar trastornos mentales desde una perspectiva biomédica.
Su intervención suele centrarse en los casos más graves, como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresiones mayores. A menudo trabaja en coordinación con psicólogos o terapeutas para ofrecer un tratamiento integral que combine terapia farmacológica y psicológica.
Auxiliares y personal de apoyo en salud mental
Además de psicólogos y psiquiatras, existen otros perfiles que desempeñan un papel clave en el ámbito de la salud mental. Entre ellos, destacan los auxiliares de enfermería especializados en salud mental, los trabajadores sociales, los educadores sociales y los técnicos en integración social.
Estos profesionales se encargan del acompañamiento, el apoyo en tareas cotidianas, la promoción del bienestar y la inclusión social de las personas con trastornos mentales.
Su labor es fundamental para garantizar un enfoque centrado en la persona, especialmente en dispositivos residenciales, hospitales psiquiátricos o centros de día y están relacionados con otros perfiles profesionales similares, como los auxiliares de enfermería en urgencias.
Salidas profesionales en psicología y terapia
La formación en psicología y terapia ofrece múltiples salidas profesionales en distintos contextos. Desde la atención clínica hasta la intervención social o educativa, los conocimientos adquiridos permiten trabajar en el bienestar emocional y psicológico de personas de todas las edades.
Estas son algunas de las áreas más destacadas.
Ámbito clínico y sanitario
Es uno de los entornos más conocidos para psicólogos y terapeutas. Aquí, los profesionales se encargan de la evaluación, diagnóstico, intervención y seguimiento de trastornos mentales o problemas emocionales. Pueden trabajar en consultas privadas, hospitales, centros de salud mental, unidades de atención psicológica o asociaciones.
Los perfiles más habituales son el psicólogo clínico, el terapeuta especializado en algún enfoque concreto, y el psiquiatra. También hay espacio para el acompañamiento en procesos vitales como el duelo, la ansiedad o el estrés, que no necesariamente implican una patología diagnosticada.
Ámbito educativo y social
En colegios, institutos y centros educativos, los profesionales de la psicología pueden actuar como orientadores, apoyando tanto al alumnado como al profesorado y las familias. Su labor se centra en el desarrollo emocional, la prevención del acoso escolar, el acompañamiento en dificultades de aprendizaje y la mejora del clima escolar.
En el ámbito social, psicólogos y terapeutas trabajan con colectivos en situación de vulnerabilidad (menores en riesgo, personas mayores, migrantes, personas sin hogar, víctimas de violencia de género…) desde entidades públicas o del tercer sector.
Su papel resulta esencial para promover la inclusión y el bienestar psicosocial.
Centros especializados y trabajo multidisciplinar
Otra salida relevante son los centros especializados en adicciones, salud sexual y reproductiva, trastornos alimentarios, neuropsicología o psicología del deporte. En estos entornos, el trabajo se realiza de manera coordinada con otros profesionales: médicos, trabajadores sociales, logopedas o terapeutas ocupacionales.
Esta colaboración multidisciplinar permite ofrecer una atención más integral y adaptada a las necesidades complejas de cada persona. También es común encontrar oportunidades en centros de investigación, universidades o empresas, especialmente en áreas como la psicología organizacional, la evaluación del clima laboral o la formación en habilidades blandas.
Formación para trabajar en salud mental
Para desarrollar una carrera en el ámbito de la salud mental es imprescindible contar con una formación especializada que combine conocimientos teóricos, habilidades prácticas y una comprensión profunda del comportamiento humano.
Existen múltiples niveles de formación según el perfil profesional que se desee alcanzar. Para quienes buscan iniciarse en este campo desde un rol asistencial, una excelente opción es formarse como auxiliar de enfermería en salud mental. Esta figura apoya al personal sanitario en el cuidado y acompañamiento de personas con trastornos psicológicos, tanto en centros hospitalarios como en unidades especializadas.
En Femxa, puedes realizar el curso Auxiliar de Enfermería en Salud Mental, una formación online orientada a quienes desean adquirir competencias específicas para trabajar en este ámbito con una mirada profesional, empática y actualizada o el curso de apoyo psicológico y social en situaciones de crisis, con el que conseguirás un titulo certificado por la Universidad Nebrija, con 3 ECTS.
Además, si deseas ampliar tu perfil profesional, puedes acceder a una amplia oferta de cursos bonificables del área de Sanidad y Salud. Encontrarás programas sobre atención sociosanitaria, primeros auxilios, diagnóstico por imagen o salud pública, entre otros.
Formarte en salud mental no solo mejora tus oportunidades laborales, sino que te prepara para impactar positivamente en la vida de muchas personas, acompañándolas en momentos clave de su bienestar psicológico y emocional.

